Central de monitoreo propia con respuesta inmediata. Con equipo propio en la zona.
San Andrés es residencial de casas bajas con un comercio de cercanía que resuelve el día a día del barrio. Es el tipo de zona donde el vecino conoce al vecino, algo que funciona como red de alerta natural pero que también genera una confianza excesiva: la puerta que queda sin trabar porque total es un minuto es el escenario más común.
Sistemas de alarma con monitoreo activo las 24 horas desde nuestra central receptora. Sensores de intrusión, pánico y detección temprana con verificación por video.
En San Andrés el servicio se aplica sobre todo a viviendas particulares, comercios de cercanía y consorcios chicos. El esquema no se copia de otro cliente: primero vamos al lugar, relevamos accesos y puntos débiles, y recién ahí armamos la propuesta.
Son dos cosas distintas: el abono mensual de monitoreo, cuyo valor de referencia está publicado en la página del servicio, y el equipamiento, que se cotiza según cuántas aberturas y ambientes haya que cubrir. Una casa de dos dormitorios necesita muchos menos sensores que una propiedad con jardín y varias puertas al exterior. La visita técnica en San Andrés es sin cargo y define el número exacto.
Sirve para hacer ruido, y poco más. Una sirena sin central detrás depende de que un vecino escuche, interprete que es un robo y llame a alguien. La alarma monitoreada, en cambio, dispara una señal a nuestra central: verificamos el evento, avisamos a tus contactos y damos aviso a las fuerzas de seguridad. La diferencia no es el sonido, es que haya alguien del otro lado.
Sí. Los equipos que instalamos en San Andrés tienen batería de respaldo y comunicación por vía celular, así que un corte de energía o de línea no deja la propiedad sin cobertura. Además el panel es anti-sabotaje: si alguien intenta anularlo, eso mismo genera un evento en la central.
Asesoramiento sin cargo y sin compromiso. Un especialista analiza tu caso y te arma una propuesta a medida.