Personal habilitado y capacitado en el lugar. Con equipo propio en la zona.
La Lucila es una franja angosta pero de altísimo valor entre Libertador y el río, con casas antiguas de lote profundo mezcladas con edificios de pocas unidades. Al estar encajada entre Olivos y Martínez, el tránsito de paso es constante y una camioneta detenida no le llama la atención a nadie: la verificación por video es lo que separa un falso positivo de un hecho real.
Guardias de seguridad habilitados y capacitados para empresas, industrias, countries y comercios. Control de ingreso, rondas y supervisión permanente.
En La Lucila el servicio se aplica sobre todo a viviendas de lote profundo, edificios chicos sin portería permanente y accesos sobre Libertador. El esquema no se copia de otro cliente: primero vamos al lugar, relevamos accesos y puntos débiles, y recién ahí armamos la propuesta.
Depende de la cantidad de accesos, la superficie a recorrer y el horario. Una regla práctica: un vigilador no puede cubrir simultáneamente un portón de ingreso y una ronda perimetral, así que si necesitás las dos cosas al mismo tiempo, son dos puestos. En la visita técnica medimos los accesos de tu planta o comercio en La Lucila y te decimos el mínimo que funciona de verdad.
La habilitación. Un vigilador habilitado cursó la capacitación exigida, tiene antecedentes verificados y está registrado ante la autoridad correspondiente; trabaja bajo una empresa habilitada que responde por él. Contratar personal sin esa cadena te deja expuesto: si pasa algo, el problema laboral y la responsabilidad civil son tuyos.
Sí, y es una de las razones para trabajar con una empresa y no con una persona: el puesto está cubierto igual. Tenemos plantel propio en Zona Norte, con supervisión que controla el relevo de cada turno en La Lucila y un informe diario de novedades para que sepas qué pasó en tu puesto sin tener que preguntar.
Asesoramiento sin cargo y sin compromiso. Un especialista analiza tu caso y te arma una propuesta a medida.